Saltar al archivoNuestras Raíces
La memoria escrita del pueblo

Historia de Ólvega

Los lugares, las vidas y los acontecimientos que han dejado huella. Un recorrido a través de las historias y sus fuentes.

Explorar por temas
6 historias de 42

Siglo XII

6 historias

1119-1260

Reconquista cristiana, integración territorial y ordenamiento medieval de Ólvega (1119-1260)

La historia medieval de Ólvega comienza con la Reconquista cristiana. En el año 1119, el rey aragonés Alfonso I el Batallador reconquista la zona de Ólvega para la causa cristiana, iniciando así la andadura del pueblo bajo…

Lectura rápida

La historia medieval de Ólvega comienza con la Reconquista cristiana. En el año 1119, el rey aragonés Alfonso I el Batallador reconquista la zona de Ólvega para la causa cristiana, iniciando así la andadura del pueblo bajo dominio cristiano. Durante los primeros años, Ólvega formó parte del reino de Aragón, hasta que en 1134 pasa definitivamente al reino de Castilla con la llegada de Alfonso VII el Emperador. Este cambio de adscripción territorial supuso un reordenamiento administrativo fundamental para el futuro del municipio.

Con su incorporación al reino castellano, Ólvega se integró en la Diócesis de Tarazona, a la cual perteneció durante más de ocho siglos, hasta el año 1956. Esta pertenencia eclesiástica proporcionó una estructura religiosa y organizativa que vertebró la vida local durante toda la Edad Media y la Edad Moderna.

El ordenamiento jurídico medieval de Ólvega se consolidó en 1260, cuando el rey Alfonso X el Sabio concedió a la Villa de Ágreda y su Tierra un fuero propio que regularía su gobierno durante toda la Edad Media. Al ser aldea de la Comunidad de Villa y Tierra de Ágreda, Ólvega disfrutó también de los derechos y privilegios derivados de este fuero, configurando así su estatus jurídico y administrativo medieval. Esta posición dentro de la estructura de villa y tierra le permitió participar en las instituciones locales y beneficiarse de las franquicias propias de esta organización feudal característica de Castilla.

OLV · ART · 00017

Abrir la lectura completa

1135-siglo XVI

Etimología y evolución del topónimo Olvega

El topónimo Olvega posee una historia documentada desde 1135, cuando aparece mencionado en una donación de Alfonso VII el Emperador al Obispo de Sigüenza. En la práctica totalidad de los documentos medievales, el nombre figura…

Lectura rápida

El topónimo Olvega posee una historia documentada desde 1135, cuando aparece mencionado en una donación de Alfonso VII el Emperador al Obispo de Sigüenza. En la práctica totalidad de los documentos medievales, el nombre figura como 'Olbega', grafía que se mantiene de manera consistente hasta el siglo XVI, momento en el que también se registra la forma 'Oblega'. La transformación a 'Olvega' constituye una exigencia del uso moderno, aunque las variantes antiguas persisten en la documentación histórica.

La etimología del nombre ha resultado problemática y ha suscitado interpretaciones muy diversas entre los historiadores. Varios autores competentes señalan un posible origen en el sustrato lingüístico prerromano. Una primera hipótesis propone una raíz vasca: considerando que 'ola' y 'olea' en vascuence significan 'herrería', y teniendo en cuenta la existencia de ricos yacimientos de mineral de hierro de muy antigua explotación en Olvega, el nombre podría proceder de 'Olaveaga' (con el significado de herrería baja o herrería del alto), que al pasar al castellano se habría contraído a 'Olvega' mediante supresión de la vocal repetida. Esta raíz ha dado nombre a varios pueblos de Guipúzcoa, lo que refuerza la plausibilidad de esta interpretación.

Una segunda hipótesis, según el documento más fundamentada, vincula Olvega con la desaparición de Augustóbriga romana —conocida también como Muro de Agreda— hacia principios del siglo V. Conforme a esta interpretación, Olvega sería la heredera del nombre de Augustóbriga. Esta última es una palabra compuesta de 'Augusto' y 'Obriga', siendo 'Obriga' una terminación genérica celtibérica que significa 'ciudad' (Briga u Obriga). Según esta teoría, un pequeño núcleo de gentes procedentes de Augustóbriga habría elegido el nuevo asentamiento de Ólvega tras la desaparición de la ciudad romana, denominándose a sí mismos 'obriguenses' y llamando a su poblado 'Obriga'.

La transformación filológica de Obriga a Olvega sigue patrones bien documentados en la historia del español medieval y antiguo. El proceso evolucionó en varias etapas sucesivas: en primer lugar, se produjo el cambio de 'r' por 'l' en grupos interiores (Obriga → Obliga); posteriormente, una metátesis de sonidos, frecuente con las líquidas (Obliga → Olbiga); a continuación, la alternancia de vocales protónicas y postónicas, donde la 'i' inacentuada alternó con la 'e', siendo esta última más abierta y de pronunciación más fácil, factor que contribuyó a su preeminencia. Esta transformación vocálica se vio reforzada además por la asimilación a la palabra 'vega' (Olbiga → Olbega). Finalmente, los grupos consonánticos 'lv' y 'rb' evolucionaron hacia 'lv' y 'rv'. En el latín vulgar, especialmente el de España, estos grupos tendían a evolucionar con predilección hacia estas nuevas formas. El español antiguo, cuando aún distinguía gráficamente la 'b' de la 'v', seguía esta misma tendencia hacia la 'v', como consta claramente en la alternancia de 'Olbegam' y 'Olvegam' durante el siglo XII, documentada en la escritura medieval que refleja la transición en curso hacia la forma definitiva del topónimo.

Fuentes de esta historia

  1. Madoz, Diccionario Geográfico (1845)
  2. M. Blasco Jiménez, Nomenclátor Histórico, Geográfico... de Soria (1909)
  3. Donación de Alfonso VII (1135)
  4. Sentencia del Cardenal Guido (1136)
  5. Documento sobre hallazgo de minas de hierro (19 de octubre de 1589)
  6. Diccionario Enciclopédico, Editorial Espasa-Calpe
  7. Nicolás Rabal, Soria
  8. Rafael García de Diego
  9. E. Jimeno (tesis doctoral)
  10. Documentación medieval del siglo XII

OLV · ART · 00003

Abrir la lectura completa

siglo XII-XIII

Construcción de ermitas románicas (siglo XII-XIII)

En el siglo XII aparece por primera vez escrito el nombre de Olbegam en la documentación. En este mismo período comienza la construcción de ermitas románicas. La ermita de San Marcos y la de San Bartolomé son del siglo XII.…

Lectura rápida

En el siglo XII aparece por primera vez escrito el nombre de Olbegam en la documentación. En este mismo período comienza la construcción de ermitas románicas. La ermita de San Marcos y la de San Bartolomé son del siglo XII. Posteriormente, la ermita de la Virgen de Olmacedo y la de los Mártires pertenecen al siglo XIII. Estos edificios constituyen el patrimonio religioso románico más antiguo del municipio.

OLV · ART · 00012

Abrir la lectura completa

siglo XII-XIII (construcción); siglo XIV (menciones); 1783 (desaparición)

El despoblado de San Bartolomé en la Hoya de la Revilla

En la Hoya de la Revilla o muy próximo a ella se encuentra el despoblado de San Bartolomé, también conocido como del Santo, Culdegallinas, Araviana y Corrales del Santo. Del asentamiento medieval apenas subsiste una ermita…

Lectura rápida

En la Hoya de la Revilla o muy próximo a ella se encuentra el despoblado de San Bartolomé, también conocido como del Santo, Culdegallinas, Araviana y Corrales del Santo. Del asentamiento medieval apenas subsiste una ermita románica. El documento señala que no tiene función defensiva ni hay torre que lo acompañe.

Según la interpretación historiográfica, la iglesia románica se construyó probablemente después de la Reconquista por Alfonso I el Batallador, seguramente bajo Alfonso VII el Emperador. El nombre Culdegallinas es típico de la Reconquista, impuesto por gentes ajenas sin raíces en la comarca que se asentaron en poblados marginales. Estos repobladores bautizaban los lugares con nombres relacionados con lo más característico del paraje (como Muro de Agreda por la muralla romana y celtibera, Pozalmuro, Aldealpozo) o con animales (Matapiojos, Valdeasnos, Matalebreras, Conejares). La tradición oral local sitúa en la Hoya de la Revilla el lugar donde murió uno de los Siete Infantes, mientras que el resto parece que perecieron en el Cerro de Batalla o sus proximidades. En las dolinas del paraje, conocidas como El Simazo, se cree que algunos moros se escondieron durante los enfrentamientos.

En el siglo XIV el despoblado se cita profusamente en las actas notariales de Ágreda. Parece que en 1783 ya estaba completamente despoblado.

Fuentes de esta historia

  1. Actas notariales de Ágreda
  2. Peña

OLV · ART · 00033

Abrir la lectura completa

Siglos XII-XV (evidencias tardías hasta 1890)

Evidencias de ocupación medieval y tradición oral: alfanjes, argollas y toponomia

El fragmento documental recoge múltiples evidencias materiales de ocupación medieval e identificación legendaria del emplazamiento ólveguense, complementadas por testimonios de tradición oral que han preservado la memoria de…

Lectura rápida

El fragmento documental recoge múltiples evidencias materiales de ocupación medieval e identificación legendaria del emplazamiento ólveguense, complementadas por testimonios de tradición oral que han preservado la memoria de estos sucesos a lo largo de los siglos. Estas evidencias se distribuyen entre varios núcleos y geografías del territorio, vinculados todos ellos a la memoria de los Siete Infantes de Lara y a la vida militar medieval de la región.

Entre los hallazgos más directos se encuentra el alfanje casualmente descubierto por Dionisio Jiménez, vecino de Ólvega, en uno de los abrigos-refugio situados al pie de las peñas, objeto que testimonia inequívocamente la presencia militar en estas eminencias. Junto a la fuente de Escuernabueyes existe una peña con tres o cuatro agujeros excavados deliberadamente en la roca, utilizados históricamente para el amarre de caballos. En esa misma peña estuvieron las argollas de bronce —actualmente desaparecidas— que la tradición comarcal vinculaba específicamente a los caballos de Los Siete Infantes, conservando así un recuerdo material de una memoria legendaria de gran arraigo local.

Los Cerros de la Batalla, según testimonio de vecinos de Beratón, Ólvega, La Cueva y Borovia, constituyen emplazamientos de especial significación. Existen dos cerros con ese nombre separados algo más de dos kilómetros en línea recta. Uno se sitúa en las estribaciones de la cara norte de la Sierra de Toranzo, donde se ubica la Torre de Araviana a 1.355 metros de altitud; el otro es una suave elevación cuasicónica con pendientes de 10° a 15° y 1.283 metros de altitud, ubicado en el amplio collado que separa la Sierra de Toranzo de la de Tablado. Aunque este segundo cerro carece de restos de fortificación visible, la gente de Beratón ha hallado al labrar puntas de lanza y puñales en sus tierras. En el Cerro donde está emplazada la Torre de Araviana, cerro donde algunos dicen que murieron los Siete Infantes, también se han recogido puntas de lanzas similares a la encontrada en la torre durante los trabajos de investigación, lo que sugiere una continuidad de ocupación militar a lo largo de distintos períodos.

La onomástica del territorio refleja asimismo esta memoria medieval arraigada en la tradición. El nombre "Sierra de Altomira" registra la función de Alto con Mirador, corroborando que la tradición oral ha preservado con fidelidad la identidad histórica y funcional del emplazamiento. El geógrafo Palacios, en su descripción de 1890 de la provincia de Soria, haciendo eco de los habitantes de La Cueva, citaba el Cerro de la Batalla como lugar donde murieron los Siete Infantes, aunque no lo localizaba con precisión. Posteriormente a la incursión de los Siete Infantes en el Valle de Araviana, dos batallas referenciadas en crónicas entre castellanos y aragoneses quedaron registradas en el mismo cerro de la torre o en sus proximidades, en la frontera de ambos reinos, demostrando que estos parajes fueron escenarios de conflictividad recurrente durante la Edad Media.

Pérez, E. S. (2016). Geografía histórica de la muerte de los Siete Infantes de Lara. La Torre y atalaya de Araviana. Celtiberia, 66(110), 125-168.

Fuentes de esta historia

  1. Tradición comarcal
  2. E. Sanz Pérez, Geografía histórica..., p. 154

OLV · ART · 00027

Abrir la lectura completa

Siglo XII (ermita); tradición viva hasta hoy

San Roque, San Bartolomé, San Cristóbal y San Marcos: ciclo de romerías y celebraciones menores de Ólvega

San Roque, San Bartolomé, San Cristóbal y San Marcos: ciclo de romerías y celebraciones menores de Ólvega Categoría: Tradiciones y etnografía Época: Ermita de San Marcos, siglo XII; costumbre de San Roque documentada desde 1917;…

Lectura rápida

San Roque, San Bartolomé, San Cristóbal y San Marcos: ciclo de romerías y celebraciones menores de Ólvega

Categoría: Tradiciones y etnografía Época: Ermita de San Marcos, siglo XII; costumbre de San Roque documentada desde 1917; tradición viva hasta hoy

Más allá de sus fiestas mayores, Ólvega organiza buena parte de su calendario festivo en torno a un grupo de santos que marcan el paso de las estaciones y renuevan, año tras año, los mismos gestos comunitarios.

San Roque es el protector de la villa, y su festividad, el 14 de agosto, mezcla la devoción religiosa con la vida en la plaza. Desde 1917 se reparten peras entre los niños que limpian el camino de la procesión, costumbre que antes consistía en repartir fruta de temporada; hoy la distribución de peras se mantiene aunque ya no sea necesario limpiar el camino. Las fechas de esta celebración están entrelazadas con las de la Virgen de Agosto: la víspera de San Roque hay baile y comidas especiales en la plaza, y el 24 de agosto, festividad de San Bartolomé, se sube de nuevo la imagen desde la iglesia, con baile en la ermita y subasta de las ofrendas donadas.

San Bartolomé, sin embargo, no se festeja propiamente en su onomástica: su celebración principal cae el segundo domingo después de la subida de la Virgen de Olmacedo a su ermita. Antiguamente se cantaban letanías rotativas entre su ermita, la de San Roque y la de la Soledad. Además, en mayo se celebra una romería con misa y comida campestre en la ermita de San Bartolomé, en el valle de Araviana.

San Cristóbal, patrón de los conductores, se venera en julio con la participación destacada de camioneros, herederos del antiguo oficio de carreteros. La fiesta arranca el sábado con charanga por las calles, sigue con misa solemne y procesión hasta la Placeta del Moncayo, donde se bendicen los vehículos y se reparten estampas del santo, y culmina con la comida del gremio y una verbena popular en la Plaza España.

La romería de San Marcos es una de las celebraciones menores más antiguas y significativas de Ólvega. Se celebra el 25 de abril, aunque según otra referencia el día exacto es el domingo más cercano a esa fecha, y congrega a centenares de olvegueños en el paraje conocido como Campiserrado (también recogido como Campicerrado). La tradición oral sostiene, en ambas versiones consultadas, que si algún año no se celebrase la misa en la ermita, ésta pasaría a pertenecer al término de Ágreda, una creencia que subraya la importancia de no dejar caer la festividad.

Antiguamente la jornada era mucho más modesta: se llegaba a pie o en carros desde el pueblo, y todo se reducía a compartir la culeca —un pan de hogaza con chorizo y huevo duro— en la pradera, aprovechando también para inspeccionar el estado de los campos. La culeca se amasaba en el horno el día del amasado semanal, con ingredientes que variaban según lo que hubiera en cada casa: más o menos chorizo, y un huevo duro en el centro si las gallinas habían sido generosas esa semana. El camino a la ermita se hacía por grupos de amistad, con una hora larga de trayecto en la que las conversaciones y las historias y leyendas transmitidas por las abuelas hacían que el tiempo pasara deprisa.

Con los años la fiesta fue ganando en actividades sin perder su raíz. Hoy la jornada arranca con fogatas que empiezan a humear desde primera hora; tras la misa en honor del santo se prepara un rancho comunitario, y por la mañana se disputa un cross popular junto a competiciones por cuadrillas. Por la tarde llegan los partidos de fútbol y los juegos tradicionales, como «el juego de la abuela» y las «chapas», este último legalizado únicamente esos dos días al año. Los gaiteros amenizaban la tarde tras la merienda, y al caer el sol comenzaba un desfile de coches mientras algunos grupos de vecinos mantenían sus hogueras encendidas, lo que permitía una cena ligera y una breve velada junto al fuego antes de que el paraje recuperara su calma.

La misa de la romería era de rogativas, con letanías, y durante la comida de la culeca los hombres se pasaban las botas de vino de mano en mano; la sobremesa solía animarse hasta el punto de mantear a quien pillaran descuidado. El regreso a Ólvega se hacía por la vía del ferrocarril, atravesando el largo túnel de la Muela en fila india por seguridad, y si en ese tramo llegaba a pasar un tren, el suceso se convertía en el acontecimiento memorable de la jornada.

La ermita de San Marcos conserva una puerta románica del siglo XII. En su interior hay una mesa de piedra para la celebración eucarística, la imagen del santo y, en la primera escalera de acceso al coro, una piedra redonda de buen tamaño a la que, según la tradición burlona del lugar, bastaba pegar el oído para oír «cerner las monjas de Ágreda»: una broma que se repetía cada año a costa de los novatos.

El entorno de Campiserrado, ligado a esta romería, contaba antiguamente con servicios mínimos: la fuente de Fuencañón, la propia iglesia de San Marcos y el llamado Castillazo, un castillo militar situado entre La Muela y San Marcos que servía de refugio a los pobladores del lugar y, tal vez, también a los olvegueños en caso de ataque. La tradición oral habla además de una cadena de oro enterrada en el camino que unía el Castillazo con la ermita, un misterio nunca resuelto que alimentaba la imaginación de quienes hacían ese trayecto en día de fiesta.

OLV · ART · 00060

Abrir la lectura completa

La historia sigue abierta.

Ayuda a completar la memoria de Ólvega con lo que conservas.

Aportar una historia

Contexto · Wikipedia

Ólvega es un municipio de España perteneciente a la provincia de Soria, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Tiene una población de 3782 habitantes e incluye, además de la localidad homónima, el núcleo de Muro. Pertenece a la comarca del Moncayo, de la que es cabeza junto con Ágreda.

Fuente: Wikipedia — «Ólvega» · texto bajo licencia CC BY-SA 4.0 · consultado el 4 de septiembre de 2026.

Más sobre Ólvega

En otros sitios

Artículos, noticias y vídeos sobre Ólvega publicados fuera de este archivo, reunidos aquí para tenerlos a mano.