En la Hoya de la Revilla o muy próximo a ella se encuentra el despoblado de San Bartolomé, también conocido como del Santo, Culdegallinas, Araviana y Corrales del Santo. Del asentamiento medieval apenas subsiste una ermita románica. El documento señala que no tiene función defensiva ni hay torre que lo acompañe.
Según la interpretación historiográfica, la iglesia románica se construyó probablemente después de la Reconquista por Alfonso I el Batallador, seguramente bajo Alfonso VII el Emperador. El nombre Culdegallinas es típico de la Reconquista, impuesto por gentes ajenas sin raíces en la comarca que se asentaron en poblados marginales. Estos repobladores bautizaban los lugares con nombres relacionados con lo más característico del paraje (como Muro de Agreda por la muralla romana y celtibera, Pozalmuro, Aldealpozo) o con animales (Matapiojos, Valdeasnos, Matalebreras, Conejares). La tradición oral local sitúa en la Hoya de la Revilla el lugar donde murió uno de los Siete Infantes, mientras que el resto parece que perecieron en el Cerro de Batalla o sus proximidades. En las dolinas del paraje, conocidas como El Simazo, se cree que algunos moros se escondieron durante los enfrentamientos.
En el siglo XIV el despoblado se cita profusamente en las actas notariales de Ágreda. Parece que en 1783 ya estaba completamente despoblado.
