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Economía y etnografía de Pedroso: ganadería, industrias tradicionales y patrimonio desde la época moderna

1751-19158 min de lectura

Pedroso ha mantenido a lo largo de la época moderna una economía diversificada basada fundamentalmente en la ganadería, la agricultura, las manufacturas textiles y la explotación forestal. Esta complejidad económica se refleja tanto en la documentación histórica como en el patrimonio etnográfico y arqueológico conservado.

La ganadería constituía la actividad económica más importante, centrada en el ganado ovino y vacuno. Pedroso formaba parte de una mancomunidad de pastos junto con Camprovín, Bezares, Ledesma de la Cogolla, Torrecilla de Cameros, Nestares, Viguera, Panzares, Sojuela, Santa Coloma y Castroviejo, lo que facilitaba el aprovechamiento comunal de recursos pascícolas. Según el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1751, la villa contaba con ocho pastores ocupados en la guarda de ganado ajeno que ganaban soldada, además de otros que guardaban ganado propio. Pascual Madoz, en su descripción de 1851, confirma la cría de ganado lanar, vacuno y de cerda en la localidad.

El patrimonio etnográfico de Pedroso se organiza en cuatro grupos principales que atestiguan esta actividad. Las obras públicas incluyen caminos y puentes de interés histórico, entre ellos el Puente de Santa Teodosia sobre el río Pedroso, el camino de Entretapias y el camino de los Arrieros. El segundo grupo, referido a la explotación agropecuaria, es de gran importancia cuantitativa. La única majada documentada en el término es la Majada de Santa Teodosia, donde se recogía el ganado durante la noche y se albergaban los pastores; su complejo fue registrado individualizando cada uno de los corrales que la formaban.

Los corrales constituyen sitios cerrados descubiertos usados para guardar animales, ubicados especialmente en el valle del Arroyo de Pedroso. Se trata de construcciones de planta rectangular con aparejo de mampostería de cantos, algunas con cerrado para el ganado en la parte trasera o rodeadas por muros de cantos que delimitan zonas de guarda. El Corral de Los Riojales es un ejemplo documentado. Durante prospecciones arqueológicas se localizaron corrales aislados en varios parajes: el Corral de Daniel Anguiano en Los Hoyos (84 m²), el Corral de Cerrofonso en el Paraje de Cerrofonso (140 m²), el Corral de Las Vueltas (~66 m²) con división en zona cubierta y abierta, y el Corral de Los Hoyos (~100 m²) con muros parcialmente conservados de hasta dos metros de altura.

De mayor importancia etnográfica son los corrales-pajares, construcciones de uso mixto muy frecuentes con planta baja para ganado y primer piso para almacenar grano, ubicadas frecuentemente junto a eras empedradas de uso individual o comunitario. Presentan una tipología homogénea caracterizada por planta baja de mampostería de cantos rodados, alto de adobe con entramado de madera, y tejado de vigas de madera y teja curva a una o dos aguas. Se localizan en barrios como Santa Marina y Santa Ana, estructuras ya documentadas en el Catastro del Marqués de la Ensenada. El barrio de Santa Marina, situado en torno a la ermita homónima, mantiene una estructura urbanística muy significativa de arquitectura popular. El barrio de Santa Ana, en la margen izquierda del río Pedroso, ha sufrido mayor alteración con construcciones posteriores de uso ganadero. En ambos barrios las eras se realizaban con canto rodado configurando patrones decorativos de círculos y radios.

Complementaban estas instalaciones los abrigos, lugares defendidos del viento de origen antrópico o covachas naturales poco profundas, y las salegas, grandes piedras planas donde los pastores colocaban sal para los ganados en el campo, localizadas en lugares soleados denominados salegar o salgero, como las del monte Serradero. Las fuentes y abrevaderos antiguos, junto con otros de construcción más moderna, seguían en uso. Se documentan dos fuentes (Piejosa I y II) en el Paraje Las Vueltas junto al camino de Pedroso a Torrecilla, y cinco abrevaderos distribuidos al este de la villa con formas rectangulares y sistemas de caños.

El Catastro del Marqués de la Ensenada proporciona datos relevantes sobre la diversificación de la economía local. Las Respuestas Generales informan que "en este pueblo ay... ocho pastores que se ocupan en la guarda de ganado ajeno y que ganan soldada de acepción de uno que se ocupa en guarda ganado propio y ajeno". Estos hijos menores de edad se ocupaban en maniobras de la fábrica de paños, mientras leñadores y caballerías se empleaban en conducción y venta de leña. Esta documentación evidencia una diversificación de actividades que integraba la ganadería con manufacturas textiles, explotación forestal y transporte.

La industria textil fue la mayor riqueza de Pedroso durante la época moderna, aunque presentaba síntomas de declive ya a mediados del siglo XIX. Hacia 1786, Juan Matías Herce y Anguiano menciona la existencia de molinos en las Matas y batanes de la fábrica de paños situados sobre el río Naxerilla, a media legua de la villa, en jurisdicción de Tovía, Matute y Anguiano, debido a la escasez de agua del río del pueblo. Madoz documenta hacia 1851 la existencia de una fábrica de paños ordinarios con ocho telares y quince operarios. Casimiro Govantes en los años 1840 menciona la producción de tejidos de lana fina y basta, que exigía una compleja cadena de oficios: fabricantes de paños (menos de 90 hacia 1751), tundidores (menos de 9, algunos con hijos), cardadores (90 en 1751, reducidos a 1-3 hacia 1852), percheros (10 en 1751), tejedores (48 en 1751, con hijos y criados), tintureros (2 en 1751), y tratantes en compra y venta de paños (162 comercios hacia 1852). El oficio de perchar, que consistía en colgar el paño y sacarlo con la carda o carmenar, requería habilidad y dedicación.

Para el transporte y comercio de los tejidos se empleaba a herradores, herreros y veterinario (albéitar). Sin embargo, hacia 1915 la única actividad vinculada con los tejidos documentada es la de vendedor de paños, no la de productor, lo que refleja el declive definitivo de la manufactura local. La actividad de transporte de mercancías, con arrieros y caballerías de alquiler, se mantuvo como complemento a la ganadería durante todo el período, reflejando un comercio vinculado al transporte de mercancías necesarias como trigo, aceite y vino.

La explotación forestal constituyó otro pilar económico importante. El carboneo es el oficio o forma de explotación tradicional más significativa documentada en el término. La importancia económica del carboneo en la historia contemporánea de Pedroso es tal que los pedroseños son conocidos como 'carboneros' en los pueblos vecinos. Se trata de un trabajo que, aunque traspasaba los límites del término municipal, se concentraba especialmente en los bosques cercanos durante los meses de baja actividad agrícola, aprovechando maderas no útiles para otros oficios. La prospección ha localizado treinta y nueve hoyos de antiguas carboneras, demostrando la escala de esta actividad hasta los años sesenta del siglo XX. Estas carboneras presentan características uniformes: hondonadas de forma circular u ovalada con zona elevada alrededor, tamaño variable entre tres y ocho metros de diámetro, generalmente agrupadas y cercanas a caminos de arrastre que atravesaban bosques fundamentalmente de haya y encina.

En el Catastro de 1751 consta que el trabajo de leñador no era actividad exclusiva sino que se combinaba con la de labrador, realizándose principalmente en invierno como complemento de ingresos. El pueblo tenía seis jornaleros labradores puros y mixtos, y unos cuarenta y cinco labradores y leñadores puros y mixtos, con un jornal diario de tres reales. La madera se aprovechaba en múltiples usos: leña para combustible, confección de herramientas y construcción de viviendas. Del aprovechamiento residual se hacían carboneras, de donde se extraía cisco y carbón. A principios del siglo XX, Ceferino Ojeda en su artículo "Dos días en Pedroso" (Rioja Ilustrada, septiembre 1908) refleja que la falda del montecillo que en otro tiempo debió hallarse cubierto de corpulentas hayas y bosque espeso había sido talada. El Anuario de 1915 corrobora que la villa producía cereales, legumbres y abundantes maderas, con fábrica de elaboración de maderas.

Respecto a la composición territorial, el Catastro de 1751 refiere especies de tierra de regadío y secano dedicadas a sembradura y pastos, bosques, matorrales en montes altos y bajos. Cien años después, Govantes (1846) documenta que la situación había variado poco, manteniéndose la abundancia de maderas como recurso de población. Madoz (1851) señala los montes principales: la Mogosa, Tajuelo, Susana, Pinilla y Rebollar, con extensión de 10.950 fanegas de segunda, tercera e ínfima calidad, pobladas de arbolado de haya y encina buena.

La madera creó una cadena de oficios asociados. Además de carpinteros, a comienzos del siglo XX se observa importante desarrollo con varias fábricas: una especializada en bastones para paraguas y sombrillas, una serrería especializada en tablas para tonelería (comercio en el que se especializaron), y en las inmediaciones del pueblo existían ruinas de una fábrica de sillas. Ya en el siglo XX aparecen también dos fábricas para embutidos y salazón de carnes, aprovechando la importancia de la actividad ganadera.

La documentación de oficios del Catastro del Marqués de Ensenada (1751), Contribución territorial (1852) y Anuario de 1915 refleja la diversidad de actividades económicas y servicios del pueblo: abacerías, administrador de alcabalas, albañiles canteros, barberías, boticarios, carnicerías, carteros, cirujanos, comestibles, escribanos, estancos, maestros de niños, médicos, mesoneros, molineros (molinos de harinas), organistas, panaderos, sastres, zapateros, tavarneros y tenderos. Se documenta también la existencia de diversos edificios industriales (nueve en 1852) y hornos tanto para pan como uso mixto (cinco en 1751). Este registro muestra la complejidad de una economía rural que combinaba ganadería, agricultura, artesanía y pequeña industria local.

La demografía del municipio refleja la evolución económica. La población de Pedroso, que a principios del siglo XIX contaba con unos 1.300 habitantes, fue decreciendo a lo largo del siguiente siglo debido a la crisis que experimentó la ganadería lanar y la industria textil, igual que ocurrió en los pueblos de la serranía riojana. A mediados del siglo XIX la población era de unos 1.100 habitantes y a finales alcanzaba 557. Durante la primera mitad del siglo XX la población continuó decreciendo pero a ritmo menor, registrando unos 481 habitantes a mediados de siglo. El descenso se acentuó a partir de los años sesenta: en 1970 su censo era de 252 habitantes, en 1981 de 135 y en la actualidad alrededor de 119. Este declive demográfico está íntimamente ligado al agotamiento de las actividades tradicionales que habían sustentado la economía local.

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Fuentes de esta historia

  1. Catastro del Marqués de la Ensenada
  2. Respuestas Generales
  3. Prospección etnográfica
  4. AHPLR. Catastro del Marqués de la Ensenada. Caja 447. Pedroso.
  5. Madoz (1851)
  6. Herce y Anguiano, J. M.: Compendio histórico de la Muy Ilustre Villa de Pedroso. Año 1786. Ed. Parroquia de Pedroso, Pedroso, 2000.
  7. Govantes (1846)
  8. Contribución territorial e industrial de 1852
  9. Anuario 1915
  10. Gloria Andrés Hurtado y Elena M. Pavía Laguna, artículo en revista Berceo núm. 156 (2009), pp. 101-147
  11. AHPLR. Catastro del Marqués de la Ensenada. Caja 447. Pedroso. Preguntas Generales y Libros Mayores de los de Raíz y Personal de Seglares y Eclesiásticos.
  12. Govantes, (1846)
  13. Madoz, (1851)
  14. Rioja Ilustrada 1907-1908. Edición Facsímil. Edición de Mª Pilar Martínez Latre, 1993. Ed. Gobierno de La Rioja, IER y Ayuntamiento de Logroño.
  15. A.I.E.R.: Sign.: 058. ANV. Anuario. Vida Oficial, el Comercio y la Industria. Provincia de Logroño. 1915. Hijos de Alesón-El Riojano. Logroño.
  16. Gloria Andrés Hurtado y Elena M. Pavía Laguna
  17. Revista Berceo 156 (2009), pp. 101-147
PED · ART · 00067

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Nuestras Raíces (2026). Economía y etnografía de Pedroso: ganadería, industrias tradicionales y patrimonio desde la época moderna. Archivo histórico de Pedroso.

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