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La memoria escrita del pueblo

Historia de Pedroso

Los lugares, las vidas y los acontecimientos que han dejado huella. Un recorrido a través de las historias y sus fuentes.

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4 historias de 37

Siglo XVI

1 historia

1600-1849

Pedroso en la Edad Moderna: esplendor de la industria textil y declive posterior

Pedroso experimentó durante la Edad Moderna una trayectoria marcada por el esplendor inicial seguido de un declive prolongado que se extendería a lo largo de los siglos XVII, XVIII y XIX. Esta evolución económica y demográfica…

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Pedroso experimentó durante la Edad Moderna una trayectoria marcada por el esplendor inicial seguido de un declive prolongado que se extendería a lo largo de los siglos XVII, XVIII y XIX. Esta evolución económica y demográfica refleja tanto el poder de la manufactura textil como la vulnerabilidad de las economías locales ante los cambios estructurales en los circuitos comerciales.

Durante el primer tercio del siglo XVII, la villa gozaba de una considerable prosperidad que le permitía financiar obras de envergadura. El testamento de Juan de Pedroso proporciona un testimonio elocuente de esta situación: la construcción de la Capilla de San Juan de Letrán fue encomendada a maestros canteros de origen montañés, particularmente cántabros especializados en labra de piedra, lo que demuestra que Pedroso contaba con capacidad suficiente para atraer técnicos de prestigio e impulsar proyectos de consideración. La dotación de 600 ducados anuales en perpetuidad para el mantenimiento de la capilla y el sustento de sus capellanes revela la solidez patrimonial acumulada por la familia Pedroso. La riqueza de la época se manifestaba además en donaciones de arte, platería y reliquias de considerable valor, que evidenciaban los contactos de estas familias con centros artísticos y religiosos de relevancia nacional, como el Monasterio de la Cartuja de Sevilla, así como con grandes urbes como Logroño y Madrid.

La iglesia de San Juan de Letrán constituye un testimonio monumental de este período de prosperidad, aunque ha permanecido prácticamente desapercibida para la historiografía actual a pesar de su importancia como obra del período. Su construcción reflejaba la "grandiosidad de su fábrica" y la capacidad de la villa para patrocinar empresas constructivas de envergadura. Sin embargo, la situación actual del edificio contrasta radicalmente con aquel esplendor pretérito: se encuentra en lamentable estado de ruina, cuya definitiva pérdida representaría "un hecho irreparable para la historia y el patrimonio cultural de La Rioja".

El apogeo textil de Pedroso alcanzó su máxima expresión ya entrado el siglo XVIII. Según el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1752, la villa contaba con casi trescientas personas cuya subsistencia dependía de la producción de lienzos y paños. El caserío de esa época se componía de 234 casas habitadas, 18 abandonadas y 20 en estado de ruina o convertidas en solares, lo que evidencia una población significativa aunque ya presentaba signos de debilitamiento.

El siglo XIX presenciaría el colapso definitivo de la estructura económica que había sustentado a Pedroso durante dos siglos. Hacia 1849, la industria se había contraído de forma dramática: existía una única fábrica de paños ordinarios que constituía la mayor riqueza del pueblo, equipada con apenas 8 telares que proporcionaban empleo a 15 operarios. El caserío se había reducido considerablemente a 180 casas habitadas y 53 solares de edificios derruidos, cifras que testifican un descenso tanto demográfico como en la densidad de ocupación del territorio. Este retroceso económico y poblacional refleja cómo la industria textil local no pudo competir en los nuevos sistemas de producción capitalista, condenando a la villa a una larga etapa de estancamiento y emigración.

Fuentes de esta historia

  1. Catastro del Marqués de la Ensenada (1752)
  2. MADOZ, P.: Diccionario geográfico —estadístico— histórico de España y sus posesiones de ultramar. Tomo XII. Madrid, 1849
  3. A.H.P.N.M. Protocolos. Leg. 4461
  4. Análisis historiográfico de la iglesia de San Juan de Letrán

PED · ART · 00059

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Siglo XVIII

1 historia

1751-1915

Economía y etnografía de Pedroso: ganadería, industrias tradicionales y patrimonio desde la época moderna

Pedroso ha mantenido a lo largo de la época moderna una economía diversificada basada fundamentalmente en la ganadería, la agricultura, las manufacturas textiles y la explotación forestal. Esta complejidad económica se refleja…

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Pedroso ha mantenido a lo largo de la época moderna una economía diversificada basada fundamentalmente en la ganadería, la agricultura, las manufacturas textiles y la explotación forestal. Esta complejidad económica se refleja tanto en la documentación histórica como en el patrimonio etnográfico y arqueológico conservado.

La ganadería constituía la actividad económica más importante, centrada en el ganado ovino y vacuno. Pedroso formaba parte de una mancomunidad de pastos junto con Camprovín, Bezares, Ledesma de la Cogolla, Torrecilla de Cameros, Nestares, Viguera, Panzares, Sojuela, Santa Coloma y Castroviejo, lo que facilitaba el aprovechamiento comunal de recursos pascícolas. Según el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1751, la villa contaba con ocho pastores ocupados en la guarda de ganado ajeno que ganaban soldada, además de otros que guardaban ganado propio. Pascual Madoz, en su descripción de 1851, confirma la cría de ganado lanar, vacuno y de cerda en la localidad.

El patrimonio etnográfico de Pedroso se organiza en cuatro grupos principales que atestiguan esta actividad. Las obras públicas incluyen caminos y puentes de interés histórico, entre ellos el Puente de Santa Teodosia sobre el río Pedroso, el camino de Entretapias y el camino de los Arrieros. El segundo grupo, referido a la explotación agropecuaria, es de gran importancia cuantitativa. La única majada documentada en el término es la Majada de Santa Teodosia, donde se recogía el ganado durante la noche y se albergaban los pastores; su complejo fue registrado individualizando cada uno de los corrales que la formaban.

Los corrales constituyen sitios cerrados descubiertos usados para guardar animales, ubicados especialmente en el valle del Arroyo de Pedroso. Se trata de construcciones de planta rectangular con aparejo de mampostería de cantos, algunas con cerrado para el ganado en la parte trasera o rodeadas por muros de cantos que delimitan zonas de guarda. El Corral de Los Riojales es un ejemplo documentado. Durante prospecciones arqueológicas se localizaron corrales aislados en varios parajes: el Corral de Daniel Anguiano en Los Hoyos (84 m²), el Corral de Cerrofonso en el Paraje de Cerrofonso (140 m²), el Corral de Las Vueltas (~66 m²) con división en zona cubierta y abierta, y el Corral de Los Hoyos (~100 m²) con muros parcialmente conservados de hasta dos metros de altura.

De mayor importancia etnográfica son los corrales-pajares, construcciones de uso mixto muy frecuentes con planta baja para ganado y primer piso para almacenar grano, ubicadas frecuentemente junto a eras empedradas de uso individual o comunitario. Presentan una tipología homogénea caracterizada por planta baja de mampostería de cantos rodados, alto de adobe con entramado de madera, y tejado de vigas de madera y teja curva a una o dos aguas. Se localizan en barrios como Santa Marina y Santa Ana, estructuras ya documentadas en el Catastro del Marqués de la Ensenada. El barrio de Santa Marina, situado en torno a la ermita homónima, mantiene una estructura urbanística muy significativa de arquitectura popular. El barrio de Santa Ana, en la margen izquierda del río Pedroso, ha sufrido mayor alteración con construcciones posteriores de uso ganadero. En ambos barrios las eras se realizaban con canto rodado configurando patrones decorativos de círculos y radios.

Complementaban estas instalaciones los abrigos, lugares defendidos del viento de origen antrópico o covachas naturales poco profundas, y las salegas, grandes piedras planas donde los pastores colocaban sal para los ganados en el campo, localizadas en lugares soleados denominados salegar o salgero, como las del monte Serradero. Las fuentes y abrevaderos antiguos, junto con otros de construcción más moderna, seguían en uso. Se documentan dos fuentes (Piejosa I y II) en el Paraje Las Vueltas junto al camino de Pedroso a Torrecilla, y cinco abrevaderos distribuidos al este de la villa con formas rectangulares y sistemas de caños.

El Catastro del Marqués de la Ensenada proporciona datos relevantes sobre la diversificación de la economía local. Las Respuestas Generales informan que "en este pueblo ay... ocho pastores que se ocupan en la guarda de ganado ajeno y que ganan soldada de acepción de uno que se ocupa en guarda ganado propio y ajeno". Estos hijos menores de edad se ocupaban en maniobras de la fábrica de paños, mientras leñadores y caballerías se empleaban en conducción y venta de leña. Esta documentación evidencia una diversificación de actividades que integraba la ganadería con manufacturas textiles, explotación forestal y transporte.

La industria textil fue la mayor riqueza de Pedroso durante la época moderna, aunque presentaba síntomas de declive ya a mediados del siglo XIX. Hacia 1786, Juan Matías Herce y Anguiano menciona la existencia de molinos en las Matas y batanes de la fábrica de paños situados sobre el río Naxerilla, a media legua de la villa, en jurisdicción de Tovía, Matute y Anguiano, debido a la escasez de agua del río del pueblo. Madoz documenta hacia 1851 la existencia de una fábrica de paños ordinarios con ocho telares y quince operarios. Casimiro Govantes en los años 1840 menciona la producción de tejidos de lana fina y basta, que exigía una compleja cadena de oficios: fabricantes de paños (menos de 90 hacia 1751), tundidores (menos de 9, algunos con hijos), cardadores (90 en 1751, reducidos a 1-3 hacia 1852), percheros (10 en 1751), tejedores (48 en 1751, con hijos y criados), tintureros (2 en 1751), y tratantes en compra y venta de paños (162 comercios hacia 1852). El oficio de perchar, que consistía en colgar el paño y sacarlo con la carda o carmenar, requería habilidad y dedicación.

Para el transporte y comercio de los tejidos se empleaba a herradores, herreros y veterinario (albéitar). Sin embargo, hacia 1915 la única actividad vinculada con los tejidos documentada es la de vendedor de paños, no la de productor, lo que refleja el declive definitivo de la manufactura local. La actividad de transporte de mercancías, con arrieros y caballerías de alquiler, se mantuvo como complemento a la ganadería durante todo el período, reflejando un comercio vinculado al transporte de mercancías necesarias como trigo, aceite y vino.

La explotación forestal constituyó otro pilar económico importante. El carboneo es el oficio o forma de explotación tradicional más significativa documentada en el término. La importancia económica del carboneo en la historia contemporánea de Pedroso es tal que los pedroseños son conocidos como 'carboneros' en los pueblos vecinos. Se trata de un trabajo que, aunque traspasaba los límites del término municipal, se concentraba especialmente en los bosques cercanos durante los meses de baja actividad agrícola, aprovechando maderas no útiles para otros oficios. La prospección ha localizado treinta y nueve hoyos de antiguas carboneras, demostrando la escala de esta actividad hasta los años sesenta del siglo XX. Estas carboneras presentan características uniformes: hondonadas de forma circular u ovalada con zona elevada alrededor, tamaño variable entre tres y ocho metros de diámetro, generalmente agrupadas y cercanas a caminos de arrastre que atravesaban bosques fundamentalmente de haya y encina.

En el Catastro de 1751 consta que el trabajo de leñador no era actividad exclusiva sino que se combinaba con la de labrador, realizándose principalmente en invierno como complemento de ingresos. El pueblo tenía seis jornaleros labradores puros y mixtos, y unos cuarenta y cinco labradores y leñadores puros y mixtos, con un jornal diario de tres reales. La madera se aprovechaba en múltiples usos: leña para combustible, confección de herramientas y construcción de viviendas. Del aprovechamiento residual se hacían carboneras, de donde se extraía cisco y carbón. A principios del siglo XX, Ceferino Ojeda en su artículo "Dos días en Pedroso" (Rioja Ilustrada, septiembre 1908) refleja que la falda del montecillo que en otro tiempo debió hallarse cubierto de corpulentas hayas y bosque espeso había sido talada. El Anuario de 1915 corrobora que la villa producía cereales, legumbres y abundantes maderas, con fábrica de elaboración de maderas.

Respecto a la composición territorial, el Catastro de 1751 refiere especies de tierra de regadío y secano dedicadas a sembradura y pastos, bosques, matorrales en montes altos y bajos. Cien años después, Govantes (1846) documenta que la situación había variado poco, manteniéndose la abundancia de maderas como recurso de población. Madoz (1851) señala los montes principales: la Mogosa, Tajuelo, Susana, Pinilla y Rebollar, con extensión de 10.950 fanegas de segunda, tercera e ínfima calidad, pobladas de arbolado de haya y encina buena.

La madera creó una cadena de oficios asociados. Además de carpinteros, a comienzos del siglo XX se observa importante desarrollo con varias fábricas: una especializada en bastones para paraguas y sombrillas, una serrería especializada en tablas para tonelería (comercio en el que se especializaron), y en las inmediaciones del pueblo existían ruinas de una fábrica de sillas. Ya en el siglo XX aparecen también dos fábricas para embutidos y salazón de carnes, aprovechando la importancia de la actividad ganadera.

La documentación de oficios del Catastro del Marqués de Ensenada (1751), Contribución territorial (1852) y Anuario de 1915 refleja la diversidad de actividades económicas y servicios del pueblo: abacerías, administrador de alcabalas, albañiles canteros, barberías, boticarios, carnicerías, carteros, cirujanos, comestibles, escribanos, estancos, maestros de niños, médicos, mesoneros, molineros (molinos de harinas), organistas, panaderos, sastres, zapateros, tavarneros y tenderos. Se documenta también la existencia de diversos edificios industriales (nueve en 1852) y hornos tanto para pan como uso mixto (cinco en 1751). Este registro muestra la complejidad de una economía rural que combinaba ganadería, agricultura, artesanía y pequeña industria local.

La demografía del municipio refleja la evolución económica. La población de Pedroso, que a principios del siglo XIX contaba con unos 1.300 habitantes, fue decreciendo a lo largo del siguiente siglo debido a la crisis que experimentó la ganadería lanar y la industria textil, igual que ocurrió en los pueblos de la serranía riojana. A mediados del siglo XIX la población era de unos 1.100 habitantes y a finales alcanzaba 557. Durante la primera mitad del siglo XX la población continuó decreciendo pero a ritmo menor, registrando unos 481 habitantes a mediados de siglo. El descenso se acentuó a partir de los años sesenta: en 1970 su censo era de 252 habitantes, en 1981 de 135 y en la actualidad alrededor de 119. Este declive demográfico está íntimamente ligado al agotamiento de las actividades tradicionales que habían sustentado la economía local.

Fuentes de esta historia

  1. Catastro del Marqués de la Ensenada
  2. Respuestas Generales
  3. Prospección etnográfica
  4. AHPLR. Catastro del Marqués de la Ensenada. Caja 447. Pedroso.
  5. Madoz (1851)
  6. Herce y Anguiano, J. M.: Compendio histórico de la Muy Ilustre Villa de Pedroso. Año 1786. Ed. Parroquia de Pedroso, Pedroso, 2000.
  7. Govantes (1846)
  8. Contribución territorial e industrial de 1852
  9. Anuario 1915
  10. Gloria Andrés Hurtado y Elena M. Pavía Laguna, artículo en revista Berceo núm. 156 (2009), pp. 101-147
  11. AHPLR. Catastro del Marqués de la Ensenada. Caja 447. Pedroso. Preguntas Generales y Libros Mayores de los de Raíz y Personal de Seglares y Eclesiásticos.
  12. Govantes, (1846)
  13. Madoz, (1851)
  14. Rioja Ilustrada 1907-1908. Edición Facsímil. Edición de Mª Pilar Martínez Latre, 1993. Ed. Gobierno de La Rioja, IER y Ayuntamiento de Logroño.
  15. A.I.E.R.: Sign.: 058. ANV. Anuario. Vida Oficial, el Comercio y la Industria. Provincia de Logroño. 1915. Hijos de Alesón-El Riojano. Logroño.
  16. Gloria Andrés Hurtado y Elena M. Pavía Laguna
  17. Revista Berceo 156 (2009), pp. 101-147

PED · ART · 00067

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Siglo XX

2 historias

finales Edad Media - mediados siglo XX

Economía medieval y moderna de Pedroso: de la manufactura textil al declive contemporáneo

Desde finales de la Edad Media, Pedroso desarrolló una economía basada en la transformación de la lana procedente de sus propios rebaños y de los pueblos vecinos en un sector manufacturero de gran envergadura. El proceso completo…

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Desde finales de la Edad Media, Pedroso desarrolló una economía basada en la transformación de la lana procedente de sus propios rebaños y de los pueblos vecinos en un sector manufacturero de gran envergadura. El proceso completo de elaboración de textiles —lavado de lanas, cardado, hilado, tintado, bataneo, tundido y perchado— se realizaba íntegramente en la villa, convirtiendo a Pedroso en un centro productor de paños, bayetas y tela de lana basta de relevancia regional. Esta especialización económica quedó ampliamente documentada en múltiples contratos que probaban la confianza que otras instituciones depositaban en la calidad de sus productos.

La importancia de Pedroso como proveedor de textiles alcanzó su máxima expresión en época moderna. Un documento de 1711 prueba que los vecinos de Pedroso se comprometían a abastecer a las tropas reales con 18.000 varas de paño blanco y turquesa, transportándolas y depositándolas en los almacenes reales. Paralelamente a la manufactura textil, la villa también desarrolló agricultura, ganadería, arriería y comercio, diversificando sus fuentes de riqueza.

Esta especialización económica convirtió a Pedroso en un pueblo próspero durante los siglos XVII y XVIII. Según el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1751, Pedroso alcanzó su máxima población con aproximadamente 1.350 habitantes, cifra que refleja su apogeo como centro manufacturero y comercial de la comarca. Fue durante este período cuando la villa se integró en la Real Sociedad Económica de La Rioja entre 1790 y 1801, participando así en los ideales ilustrados de mejora económica y social propios de las sociedades de amigos del país del siglo XVIII.

A mediados del siglo XIX, la estructura económica de Pedroso se mantenía en apariencia similar, aunque con síntomas claros de debilitamiento. La economía seguía basándose fundamentalmente en la agricultura, la ganadería y la industria textil, pero el panorama había cambiado significativamente. La producción agrícola incluía cereales como trigo, cebada, centeno y avena, junto con legumbres diversas (habas, judías, arvejas, garbanzos, comuña, alholvas y yeros) y patatas. La ganadería comprendía ganado lanar, vacuno y de cerda, mientras que la fauna silvestre proporcionaba caza de conejos y perdices, sustanciosos complementos de la dieta local.

Sin embargo, la industria textil, que había sido el motor económico durante siglos, iniciaba un proceso irreversible de declive. La mayor riqueza del pueblo provenía aún de una fábrica de paños ordinarios que empleaba 8 telares y ocupaba a 15 operarios, pero su capacidad productiva y comercial se veía reducida. El comercio principal se basaba en la exportación de paños e importación de trigo, aceite y vino en cantidad considerable, aunque estas cifras no podían compararse con el esplendor de siglos anteriores.

A partir de mediados del siglo XIX, la industria textil desapareció completamente, obligando a la comunidad a buscar alternativas económicas. Pedroso desarrolló entonces nuevas actividades derivadas del aprovechamiento del monte —la carbonería y cisquería— y de la madera, donde proliferaron talleres de fabricación de bastones, camas, sillas, mesas y lavabos de madera. La chacinería se convirtió en otra actividad relevante, permitiendo que Pedroso adquiriese fama por sus salazones y embutidos de ganado de cerda engordado con bellota, productos que dieron a la villa cierto renombre en la comarca.

Sin embargo, la desaparición de estas actividades a mediados del siglo XX, junto con el creciente reclamo que ejercía la ciudad sobre la población rural, provocó el declive demográfico que caracteriza a Pedroso en la actualidad. La transformación económica que había sostenido la prosperidad medieval, moderna y decimonónica de la villa no pudo ser compensada por iniciativas posteriores, dejando a Pedroso como testimonio de cómo la especialización productiva, aunque sea exitosa durante siglos, puede resultar vulnerable a los cambios económicos estructurales.

Fuentes de esta historia

  1. Madoz, 1849, pp. 750-751
  2. Diccionario geográfico-histórico de España (Govantes, 1846)

PED · ART · 00044

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Siglo XX-XXI

La Nuez de Pedroso: Denominación de Origen y producto característico

La Nuez de Pedroso constituye el producto más característico del municipio riojano, amparado por una Marca Colectiva gestionada por la Asociación Profesional de Productores de Nuez El Nogueral. Se trata de un fruto cultivado…

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La Nuez de Pedroso constituye el producto más característico del municipio riojano, amparado por una Marca Colectiva gestionada por la Asociación Profesional de Productores de Nuez El Nogueral. Se trata de un fruto cultivado tradicionalmente en la localidad, que ha sido objeto de Denominación de Origen Protegida y que disfruta en la actualidad de una expansión en franca aceleración gracias a los esfuerzos de promoción llevados a cabo en los últimos años.

Las características organolépticas de la Nuez de Pedroso la hacen inconfundible en el mercado. Destaca por su intenso sabor, tamaño medio y, particularmente, por su cáscara fina y lisa con tonalidades pardas variables según la variedad. El distintivo de calidad protege específicamente las nueces con cáscara de categoría Extra de la especie Juglans Regia L. cultivadas en La Rioja y comercializadas envasadas. La producción se realiza de forma manual y familiar, con plantaciones y envasadores inscritos en registros específicos que garantizan la autenticidad del producto. Las nueces se comercializan envasadas mostrando en su etiqueta el logotipo de la marca colectiva: el dibujo del fruto bajo la leyenda Nuez de Pedroso.

Desde el punto de vista nutricional, la Nuez de Pedroso presenta numerosos beneficios para la salud. Reduce los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre y es un producto rico en fósforo, calcio, hierro y potasio con alto aporte calórico e idealmente nutritivo para contrarrestar esfuerzos físicos. Favorece la circulación, previene enfermedades cardiovasculares y contribuye al buen funcionamiento cerebral por su alto contenido en proteínas y oligoelementos.

La feria anual de la Nuez, celebrada en noviembre, ha experimentado un éxito creciente año tras año, atrayendo a visitantes del exterior que acuden al pintoresco municipio para degustar este fruto característico. Durante estos encuentros se comercializan, junto a las nueces, otros productos típicos de la zona, reflejando la importancia de la gastronomía y la agricultura local en la economía e identidad del pueblo. La Marca Colectiva ha sido fundamental en este crecimiento, fomentando no solo el desarrollo sino la consolidación de un cultivo que ha encontrado en el comercio local y en la gastronomía regional una vía de expansión sostenida.

PED · ART · 00056

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Contexto · Wikipedia

Pedroso es un municipio de España perteneciente a la comunidad autónoma de La Rioja. Situado en la cuenca del río Najerilla, forma parte de la Rioja Alta y de la comarca del Alto Najerilla. Tiene una población de 89 habitantes.

Fuente: Wikipedia — «Pedroso (La Rioja)» · texto bajo licencia CC BY-SA 4.0 · consultado el 13 de agosto de 2026.