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Romanización de los poblados celtibéricos tras la guerra sertoriana

82 a.C. - siglo I d.C.1 min de lectura

La escasa documentación nos habla del proceso de romanización de los pueblos celtibéricos después de la guerra Sertoriana (82-71 a.C.) y durante el reinado de Octavio Augusto. Aunque los indígenas se mantuvieron hostiles durante el primer tercio del siglo I a.C., la sumisión fue total a partir del final de la guerra Sertoriana. Roma impuso ya sus métodos de disciplina a los celtibéricos sometidos.

Aún en el año 25 d.C., según relata Tácito, los celtibéricos hablaban su lengua nativa en sus días ordinarios, aunque ya habían admitido la forma de vestir y ciertas costumbres romanas. El espíritu conservador de la Mesa de Castilla influyó en que el campesino, al recibir la cultura romana en sus bases étnicas, la asimilase sin pérdida de sus características raciales. La romanización se produjo mediante el contacto militar de manera puramente accidental. Al particularismo celtibérico le sustituyó la idea universalista traída por los romanos.

Con la fundación de Augustóbriga y la potenciación de la ciudad celtibérica de Muro de Ágreda, ocurrió un hecho importante para esta zona: se desplazaron los focos de vida y poder a nuevas ciudades romanas. Si los poblados de Ólvega y Araviana no desaparecieron completamente, se convirtieron a lo sumo en simples 'vicos', pequeñas aldeas de carácter agrícola o ganadero, que cambiaron poco el sistema de vida celtibérico. Mientras florecía más cada día la ciudad de Nova Augustóbriga, los poblados de alrededor quedaban en declive, dependientes de esta nueva ciudad.

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Nuestras Raíces (2026). Romanización de los poblados celtibéricos tras la guerra sertoriana. Archivo histórico de Ólvega.

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