Agreda (Arekorata > Aregorada > Aregrada), perteneciente a la Confederación (celt)ibérica de Numancia, constituía la principal fortaleza defensiva de la comarca celtibérica nororiental y la más importante bastión defensivo contra cualquier ataque proveniente del Ebro. Su posición estratégica era excepcional: se situaba en el borde del cierre de saco o anfiteatro morfológico del Queiles, donde destaca el inexpugnable Cerro de La Muela, y la laguna que antes existía al sur servía de foso natural. Estas condiciones topográficas óptimas hacían de Agreda el verdadero primer bastión de defensa y el lugar sobre el que cargaría el peso del embate romano para hacerse con el dominio del territorio y los yacimientos de hierro del Moncayo. Detrás de Agreda estaba el castro predecesor de Augustóbriga (cuyo nombre se desconoce) y en los bordes de la cuenca del Añamaza y Queiles, los castros de Trebago, Ólvega y el de La Muela del Mesado. Este sistema defensivo escalonado constituía la estructura estratégica celtibérica de defensa de la región.
Ficha del archivoArtículo
Agreda como primera fortaleza celtibérica: defensa del paso hacia Numancia
Fuentes de esta historia
- Eugenio Sanz Pérez
- Jiménez Garnica (1982)
Citar esta historia
Nuestras Raíces (2026). Agreda como primera fortaleza celtibérica: defensa del paso hacia Numancia. Archivo histórico de Ólvega.
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