
La historia económica de Ólvega se encuentra estrechamente ligada a la explotación de recursos mineros durante varios siglos, desde la extracción de almagre en época moderna hasta la minería de hierro del siglo XX.
En el último cuarto del siglo XVII, la explotación de almagre se convirtió en una actividad relevante para la villa. Por orden de Carlos II, en 1695 se dictó una provisión mediante la cual se obligaba a los propietarios particulares de la mina a "dejar libre uso y aprovechamiento de ella a dicha Villa de Ólvega, para que pueda sacar y beneficiarla para almagre". Esta orden real permitió que el municipio asumiera el control de la explotación y transformara el proceso productivo. A partir de entonces funcionó el conocido Molino de Almagre por cuenta de la Villa, establecimiento que "molía a represa y era de muela", convirtiéndose en una importante fuente de ingresos para el municipio durante siglos.
La minería adquirió una nueva dimensión a principios del siglo XX, cuando se inició la explotación industrial de hierro. En 1902 una compañía belga comenzó los trabajos de extracción, implementando un ferrocarril de vía estrecha que conectaba Ólvega con Castejón de Navarra para el transporte del mineral. Esta empresa empleaba inicialmente a setenta obreros, proporcionando empleo y estabilidad económica que se convertiría en la base del sustento del pueblo durante décadas.
La actividad minera experimentó un nuevo impulso en 1954 con la puesta en explotación de la mina Petra III, que llegó a emplear a doscientos treinta obreros trabajando en dos turnos consecutivos. Sin embargo, esta segunda fase de desarrollo minero se vio comprometida por decisiones empresariales poco previsoras. La circunstancia de que la propiedad de la mina estuviese en litigio propició que la compañía explotadora priorizase la extracción máxima e inmediata sobre la viabilidad futura de la explotación. Esta estrategia explotadora tuvo consecuencias que se manifestaron rápidamente: en 1964 apenas trabajaban setenta obreros en las minas, cifra que evidenciaba el colapso de la actividad. Poco después, la explotación minera fue abandonada completamente, cerrando así un capítulo importante en la historia económica de Ólvega.
