Durante las primeras tres décadas del siglo XX, la necesidad de evadir el servicio militar obligatorio español se convirtió en un factor decisivo para la emigración desde Pedroso. Entre 1912 y 1933, más de 40 varones fueron declarados formalmente como prófugos de reclutamiento por la Comisión Mixta de Reclutamiento o la Junta de Clasificación y Revisión, según consta en la documentación administrativa del período.
Los registros del padrón de emigración de Pedroso revelan un patrón consistente durante estos años: jóvenes varones se marchaban a América, frecuentemente sin avisar a las autoridades locales, y cuando se convocaban los alistamientos militares eran declarados prófugos. La administración de reclutamiento del Estado español identificaba y documentaba sistemáticamente a estos evasores, manteniendo registro tanto de la declaración de prófugo como de la ruta migratoria elegida. Entre los casos documentados se encuentran Félix Pérez Pérez (hijo de Martín y Jacinta), declarado prófugo por la Comisión Mixta de Reclutamiento en 1913 y emigrado a Argentina; Ángel Ruiz Blasco (hijo de Jesús y Ramona), declarado prófugo en 1916 con destino también a Argentina; y Donato Velasco Larios (hijo de Juan y Baldomera), declarado prófugo en 1913 e igualmente emigrado a Argentina.
Algunos casos extremos llegaron al procesamiento penal por falta de concentración. Ambrosio Anguiano Hernáez fue procesado por la autoridad militar en 1922 por no presentarse al servicio activo. La mayoría de los prófugos, sin embargo, lograba cruzar el Atlántico antes de ser sancionados formalmente, aunque la declaración administrativa de prófugo impedía legalmente el regreso a España sin someterse a proceso judicial, consolidando para muchas familias pedrosanas la condición de emigrante permanente.
Este fenómeno no fue exclusivo de Pedroso, sino que se observa en toda La Rioja y España en general durante la época previa a la Primera Guerra Mundial y el conflicto de Marruecos. Los registros conservados en el padrón local revelan cómo la administración municipal mantenía seguimiento de los conflictos entre las obligaciones militares del Estado y los movimientos de población que caracterizaron la España de principios del siglo XX, documentando la tensión entre el poder estatal y las estrategias de supervivencia de una población rural en busca de oportunidades en el extranjero.
