En el año 1639, D. Lucas de Vergara, Maestre de Campo, fundó una obra pía en Pedroso dotándola con 500 ducados. Su propósito era adquirir trigo para distribuirlo entre los vecinos y servir como base de la arca de misericordia o lóndiga de la villa.
El funcionamiento de esta institución caritativa era el siguiente: cada año el cabildo encargaba a un vecino la compra de trigo, centeno u otro grano en la comarca de Tierra de Campos (específicamente en Medina de Rioseco y alrededores). El comprador tenía libertad para negociar el precio más ventajoso y contratar el transporte hasta Pedroso. El grano se almacenaba en la panera o alhóndiga de la obra pía y se vendía amasado en pan a los vecinos más pobres de la villa.
El volumen de compras creció significativamente a lo largo del siglo XVIII: en 1694 se compraban 1.000 fanegas de trigo, en 1710 subieron a 1.500, en 1720 a 2.500 y en 1742 alcanzaban 3.000 fanegas. El transporte de estas cantidades requería importantes obras de infraestructura: un documento de 1689 menciona que era necesario reparar los caminos hasta tres veces para permitir el paso de las carretas con el trigo.
Un documento de 1710 autoriza a Marcos de Ibarreta, vecino de Pedroso, a comprar 1.500 fanegas de trigo o centeno en nombre de la obra pía, bajo el patronazgo del bachiller D. Martín Pérez de Ribera (cura y beneficiado de San Salvador) y D. Antonio Escudero Ribera (alcalde ordinario por el estado noble). Este documento especifica que se podía comprar al fiado o al contado, según la disponibilidad de los vendedores, y formaliza la obligación de la obra pía de pagar por el grano y el transporte.
