La documentación muestra la gestión municipal de Pedroso en las décadas de 1829 a 1856. El ayuntamiento contrataba diversos servicios: en 1829 donó 2.400 reales para establecer una fragua y cerrajería, dando licencia en 1830 a un vecino para ejercer el oficio de herrero. En materia educativa, en 1833 el ayuntamiento contrató un maestro de primeras letras, aunque este fue frecuentemente impagado (en 1834 puso pleito porque le debían 16 meses de sueldo). En 1856, D. Juan Antonio Gómez, vecino de Pedroso residente en América, donó 1.600 reales a las escuelas de Pedroso para la compra de material escolar (plumas, tintas, papel, libros).
En materia sanitaria y administrativa, el boticario, el médico y el cirujano demandaron ante la Chancillería de Valladolid en 1829 por falta de pago reiterada. En 1830, el cirujano contrató a un vecino como barbero a 4 reales diarios para asistir a los vecinos de la villa.
En cuanto a la administración de justicia, en 1829 residía en Pedroso el notario José Pascasio Hernández, quien a partir de 1840 compartió residencia con Torrecilla y desde 1855 la fijó definitivamente en este segundo pueblo. Por esta razón Pedroso se quedó sin escribano, cargo que tenía derecho a mantener desde tiempos de Felipe III (principios del siglo XVII).
