Según el análisis histórico del documento, la fundación de Ólvega en su ubicación actual no puede ser anterior a la época de desaparición de Augustóbriga. El autor sugiere que Ólvega nace precisamente cuando desaparece Augustóbriga, probablemente a principios del siglo V d.C., durante las invasiones bárbaras que asolaron el Imperio Romano. Es probable que existiesen dispersas por el territorio de Ólvega algunas villas e recintos agrícolas para la explotación de tierras y minas de hierro, pero estos no formaban un núcleo o poblado unitario, sino que dependían totalmente de Augustóbriga.
La destrucción trágica de Augustóbriga tuvo lugar cuando el Imperio alcanzó su mayor descomposición política, económica y social, entre finales del siglo III y comienzos del siglo V d.C., coincidiendo con las invasiones de pueblos bárbaros (Alanos, Vándalos, Suevos y Visigodos). Los sobrevivientes de Augustóbriga, aterrados por estas hordas bárbaras, se dispersaron en pequeños grupos por los alrededores de la comarca. Los más desgarrados por el final trágico de la gran ciudad de Augustóbriga prefirieron las pequeñas comunidades.
Es entonces cuando se forma el primer núcleo de la población de Ólvega, localizado probablemente en la pequeña altura o acrópolis de los actuales alrededores de la Ermita de los Mártires. En sus orígenes no sería más que un exiguo y pequeño recinto, tal vez amurallado, lo suficientemente alejado de la calzada romana para no correr nuevos riesgos, pero también con pujanza suficiente como para ser el origen y primer proyecto de la futura y actual villa. Así, mientras que la famosa y gran ciudad de Augustóbriga quedaba sola y desolada entre ruinas, perdiendo su memoria con el paso del tiempo, Ólvega emergía como su sucesora natural, representando una nueva forma de vida cristiana y medieval que sustituyó la organización romana.
