1170-1963
Las ermitas de Pedroso: identificación y localización arqueológica
La prospección arqueológica realizada entre agosto y septiembre de 2009 permitió identificar seis ermitas en el término municipal de Pedroso, una cifra superior a la documentada en fuentes historiográficas previas. Las ermitas…
- LugarErmita de Santa Marina ↗
- LugarErmita de Nuestra Señora del Patrocinio ↗
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La prospección arqueológica realizada entre agosto y septiembre de 2009 permitió identificar seis ermitas en el término municipal de Pedroso, una cifra superior a la documentada en fuentes historiográficas previas. Las ermitas catalogadas fueron Santa Marina, San Cristóbal, Santa Ana, Santa Teodosia, Nuestra Señora del Patrocinio y Santo Domingo. La localización de estas ermitas, que había generado considerable confusión en trabajos anteriores, fue posible gracias a la combinación de testimonios orales de vecinos, documentación archivística y fuentes catastrales que abarcan desde el siglo XVI hasta el XIX.
La metodología empleada en la identificación se basó en la consulta sistemática de fuentes documentales de distintas épocas. El Libro de visitas del licenciado Martín Gil, fechado a mediados del siglo XVI (1551), constituye la referencia más antigua, mencionando la iglesia de San Salvador y cuatro ermitas: Santa Marina, Santa Teodosia, San Cristóbal y Santo Domingo. El Catastro del Marqués de la Ensenada de 1751, consultado en el Archivo Histórico Provincial de La Rioja, ofrece un panorama más completo al incluir la iglesia de San Salvador, San Juan de Letrán, Santa Teodosia, Santa Marina, San Cristóbal y Nuestra Señora de Patrocinio. Completaron el análisis el Compendio Histórico de la villa de Pedroso de Herce Anguiano (1786), la información del Arciprestazgo de Nájera (con referencias de 1833 y 1885), el Diccionario de Madoz (1850), el Nomenclátor (1866) y el Anuario de 1915, que hace mención a tres "hermosos" templos. Finalmente, Moya Valgañón registró en 1985 dos iglesias y dos ermitas principales. Esta concatenación de fuentes permite reconstruir la evolución del patrimonio religioso rural a través de los últimos cuatro siglos y medio.
La Ermita de San Cristóbal constituye una construcción de época medieval cuya referencia más antigua se remonta al último tercio del siglo XII, concretamente al año 1170, según consta en la obra de Monreal Jimeno. Se localiza en una zona elevada de ladera despejada con excelente visión panorámica sobre el valle del río Pedroso, enfrente de la localidad, en la parcela Rústico 4 parcela 440, con coordenadas UTM 523106,5/4682533. Se accede desde el camino de Vadillo a la altura del barrio de Santa Ana. La ubicación en un promontorio es característica típica de los santuarios dedicados a este santo en La Rioja, frecuentemente emplazados en promontorios y zonas de montaña. La devoción a San Cristóbal reviste especial importancia por su patronazgo sobre los caminantes, vinculando la ermita a los senderos de camineros y arrieros que transcurrían por los montes locales; ejemplo de ello es el "camino de los Arrieros" localizado en el término de Pedroso próximo a la ermita. San Cristóbal fue incluido entre los catorce santos auxiliadores de la humanidad desde la Edad Media. Las ruinas indican que se trataba de una construcción de planta basilical con eje longitudinal este-oeste, cuyos muros tienen aproximadamente 70 centímetros de grosor, de los que apenas se conservan dos o tres hiladas realizadas con canto rodado. Se encuentra abundante teja curva en las proximidades. El Monte San Cristóbal aparece documentado en referencias del Ayuntamiento de Pedroso de 1963. A pesar de ser mencionada en el Libro de visita del Licenciado Martín Gil (hacia 1551) y en el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1751, la ermita cayó en estado de abandono y ruina a finales del siglo XVIII. Para su localización fueron imprescindibles los testimonios orales, ya que aunque el catastro de Ensenada indica el nombre del término y la existencia de la ermita, en la actualidad ni los planos topográficos ni los catastrales conservan la toponimia. La advocación a San Cristóbal aparece muy frecuentemente como topónimo en La Rioja, existiendo referencias en términos próximos como Castroviego o Anguiano. San Cristóbal fue también dedicatario de ermitas medievales en otras localidades, como la de Canales de la Sierra.
La Ermita de Santa Marina se erige en el barrio del mismo nombre, a un lado del camino que sale del pueblo río arriba cruzando el barranco de Fuentecocinos, localización catastral Rústico 3 parcela 257, con coordenadas UTM ETRS 89: 523496,5 / 4683107. Se trata de un pequeño edificio de planta rectangular con fábrica de canto y encintado de ladrillo en esquinas y vanos. Ha perdido la cubierta excepto en la zona del ábside, que conserva una bóveda de cuarto de círculo. La ermita tuvo un pórtico en la zona de los pies que ha desaparecido. En el interior, revocado en blanco, todavía existe un pequeño retablo de madera policromada. Los bienes muebles de la ermita están custodiados en la sacristía de la iglesia parroquial. Las dimensiones aproximadas del edificio son 16,5 metros de longitud, 10 metros de anchura y 4 metros de altura máxima conservada. El estado de conservación actual es deteriorado, aunque recientemente el pueblo ha acometido labores de limpieza tanto del edificio como de su entorno e instalado un toldo protector en la zona del ábside en espera de un proyecto de cubierta. El edificio sufre, sin embargo, un estado de abandono importante que terminará en ruina si su rehabilitación no se acomete con celeridad. El Catastro del Marqués de la Ensenada habla de un barrio con este nombre donde se situaban numerosos pajares, corrales y eras, además de la ermesia. Existe confusión en algunas fuentes, como el Inventario Artístico de Logroño y su Provincia La Rioja, donde aparece como dedicado a Santa Teodosia. Esta confusión también aparece en el panel de información turística localizado a la entrada del pueblo. Es posible que el origen de este error radique en que se guardase en la ermita de Santa Marina la imagen de Santa Teodosia tras el abandono de ésta última. La ermita es mencionada también por Martín Gil (siglo XVI) y Pascual Madoz (siglo XIX).
La Ermita de Santa Ana se localiza en el borde del camino de Vadillo, junto a construcciones ganaderas, en la margen izquierda del río Pedroso, enfrente del pueblo, en la parcela Rústico 4 parcela 312, con coordenadas UTM 523001,5/4683055. Santa Ana, madre de la Virgen María y abuela de Jesús, fue una santa con gran devoción en los siglos XVIII y XIX, como queda patente en la construcción de numerosas ermitas, iglesias, catedrales y monasterios en toda la geografía peninsular. No aparece mencionada en la mayoría de fuentes escritas sobre Pedroso, aunque sí consta un barrio de pajares, corrales y eras denominado Santa Ana en el Catastro del Marqués de la Ensenada. Conserva únicamente restos de una construcción de planta rectangular realizada con canto rodado trabado con argamasa, con altura máxima de 80 centímetros y cuatro hiladas en el muro oeste. Tendría una longitud este-oeste de 18 metros y anchura norte-sur de 6,5 metros. Su existencia y ubicación se confirman por testimonios orales y la aparición de abundantes restos humanos óseos que indican la existencia de una necrópolis adyacente. Esta necrópolis presenta evidencias arqueológicas de ocupación funeraria, con aparición de huesos humanos en remociones de tierra recientes para construcción de pabellones ganaderos. Santa Ana fue identificada únicamente mediante toponimia y testimonios orales.
La Ermita de Santa Teodosia se localiza en el tramo alto del río Pedroso, en la zona inferior de una ladera de suave pendiente y en proximidades del barranco de Santa Teodosia. Se trata de las ruinas de una construcción de planta rectangular, factura de cantos con hiladas alternas de arenisca inclinadas. Los muros norte y oeste se conservan en casi su totalidad con unas cuatro hiladas de altura, siendo visible aún la zona de acceso al oeste. Tendría un eje longitudinal este-oeste de aproximadamente 15 metros de longitud y 10 metros de anchura. El edificio se encuentra en completo abandono, cubierto de vegetación. Existe confusión en las fuentes sobre su ubicación, confundiéndola a menudo con la de Santa Marina, aunque subsisten rastros de su existencia en la toponimia de la zona (barranco y puente). Según Herce y Anguiano, la ermita se ubicaba en la falda oriental de la Sierra de Bera, a media legua distante de Pedroso, en medio de la tosca concha de un valle. Un dato de gran relevancia administrativa es que se agregó a la iglesia parroquial de la villa la ermita de Santa Teodosia y sus rentas en el año de 1538. Se celebraba la fiesta de la santa el segundo día de la Pascua del Espíritu Santo. Tenía heredades al aire Solano, incluyendo tierras de sembradura de centeno donde la renta era cobrada por Manuel de Lombillo. Santa Teodosia y Santa Marina aparecen en mal estado en las afueras del pueblo hacia 1885, según la documentación del Arciprestazgo de Nájera que describe ermitas en detalle incluyendo estado de conservación.
La Ermita de Nuestra Señora del Patrocinio presenta una arquitectura bien documentada, con estructura de ladrillo y sillería. La fachada cuenta con tres arcos de ingreso al pórtico rematada con espadaña de dos huecos. Su planta es rectangular de una sola nave de cinco tramos, con crucero y cabecera cuadrangular. En el interior destacan dos retablos, un baldaquino que sirve de camerino a la Virgen del Patrocinio, e imagen de la Virgen en escultura de una sola pieza, todos de fines del siglo XVII. Es un templo perfectamente documentado en las fuentes, bien cuidado y con gran devoción hasta la actualidad, lo que asegura su conservación. Un dato especialmente reseñable es la ubicación de la ermita sobre otro templo anterior dedicado a Santo Domingo, cuya existencia se conoce al menos desde mediados del siglo XVI hasta el último tercio del siglo XVII, con muros visibles todavía en la parte externa de la ermita que podrían pertenecer a este anterior templo.
El estudio arqueológico integral de estas seis ermitas permite una mejor comprensión del devenir histórico del municipio desde época medieval hasta la Época Moderna, estableciendo la riqueza del patrimonio etnográfico y arquitectónico local. Las ermitas de Pedroso constituyen un conjunto valioso de vestigios materiales que testimonian la práctica religiosa, la devoción popular y la organización territorial de una comunidad rural riojana a lo largo de más de ocho siglos.
Fuentes de esta historia
- Revista Berceo 156 (2009)
- Catastro del Marqués de la Ensenada (1751)
- Libro de visitas del licenciado Martín Gil (mediados siglo XVI)
- Compendio Histórico de la villa de Pedroso (1786)
- Libro de visitas del licenciado Martín Gil (1551)
- Arciprestazgo de Badarán/Nájera (1833, 1885)
- Madoz (1846–1850)
- Nomenclátor de España (1866, 1893)
- Herce Anguiano, Compendio Histórico de la villa de Pedroso (1786)
- Moya Valgañón (1985)
- Panel de turismo
- Plano 1:50.000 Anguiano (2005)
- Trabajo de campo arqueológico
- Monreal Jimeno
- Ayuntamiento de Pedroso (1963)
- Monreal Jimeno, L. A., Eremitorios rupestres altomedievales (el alto valle del Ebro). Bilbao, 1989
- Libro de visita del Licenciado Martín Gilfechado (c. 1551)
- Juan Matías Herce y Anguiano, Compendio Histórico de la Villa de Pedroso (1786)
- Inventario Artístico de Logroño y su Provincia La Rioja
- Martín Gil (siglo XVI)
- Pascual Madoz (siglo XIX)
- Herce y Anguiano
- Catastro del Marqués de la Ensenada (AHPLR. Caja 449)
- Martín Gil
- Pascual Madoz
- Nomenclator de la Provincia de Logroño (1866, 1893)
PED · ART · 00064
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