Corporación municipal que a principios del siglo XIX (durante la Guerra de la Independencia) se vio obligada a despojar la tumba de Don Juan de Pedroso y entregar sus joyas a las tropas napoleónicas para comprar la paz y evitar la destrucción del pueblo. El documento describe esta acción como un ejercicio de 'pragmatismo político-económico' que probablemente prolongó la vida del municipio.